Esta sesión de fotos en Cabo de Gata para mi fue muy especial. Primero porque la familia no me contactaba desde aquí, sino desde Madrid. Carlos era de aquí y venían todos los años para disfrutar de la costa con sus hijos. Pero esta vez el propósito era claro, y de hecho me buscaron por ello, "fotografía de perros en Almería". Querían tener fotos con Arya, su fiel y anciana compañera, pues no sabían si sería la última vez que podría volver dada su avanzada edad. Además, tenían muy claro que la sesión de fotos tenía que ser en Cabo de Gata, más concretamente en Mónsul (San José).

Cuando miramos la previsión del tiempo empezó la preocupación, "rachas de 52 kms/h"... si ya de por sí, el viento es molesto, viento con arena ya es el no va mas... Pero ahí que fuimos y nos lanzamos, y aún nos esperaba otro "reto". Tenían dos perros (yo encantada) y además nos advirtieron al principio de la sesión que el peque era autista. Para mi eso no es un problema, pero me gusta que me lo comuniquen porque así sé que debo darles espacio, que tengo que adaptarme a ellos, a sus necesidades, a sus gustos y su zona de confort. Para mi es muy importante que todos los que pasan frente a mi cámara se sientan cómodos, se lo pasen bien...

Y nada, con rachas de viento y arena disfrutamos de una tarde de fotos en Cabo de Gata súper divertida, dulce, llena de besos y de achuchones y con el punto extra tan chulo que le da el viento al pelo. ¡A mi me parece que tiene su punto!

El resultado os lo comparto brevemente por aquí. Procuré darles un recuerdo bonito, alegre, de la que ha sido su compañera más fiel. ¿Qué te parece?